Los otros nueve, ¿dónde están?

diezleprosos

Ya lo dice el refrán: “Es de bien nacidos ser agradecidos”. Nada de extrañar, entonces, que Jesús mismo se sorprenda de la torpeza de “los otros nueve”. Diez leprosos han sido curados milagrosamente por el Señor. Diez leprosos que, al darse cuenta, brincan de alegría -nos lo podemos imaginar-, y corren al pueblo más cercano a celebrar su curación, y quién sabe si también a compensarse por el tiempo que la enfermedad les hizo perder… Ellos, que habían suplicado a Jesús que los curara, desmemoriados ya de lo que apenas un momento antes han hecho, corren a disfrutar la vida y la salud como si fuera para ellos algo natural, como si hubieran sido capaces de deshacer por ellos mismos el embrujo de esa enfermedad que los tenía apartados de la sociedad. Sólo uno cae en la cuenta y vuelve para dar gracias. Pero, ¡oh casualidad!, este era el único pagano del grupo. El único de quien no se esperaba que pudiera hacerlo. ¡Qué error tan grave! Y es que sólo sabe agradecer quien se sabe bendecido, quien entiende de gratuidad amorosa en lo que le está pasando, quien reconoce que no se debe a él ni a su fuerza, ni a su astucia, ni a su poder… Que todo se debe a OTRO que ha tenido a bien ser benevolente, misericordioso, generoso. Claro que, para eso se requiere FE. No es extraño que la última palabra de este evangelio sea precisamente una palabra sobre la fe: “Tu fe te ha curado”. Sin fe no hay agradecimiento de verdad. ¿Y dónde está nuestra fe? ¿Nos suena a algo aquello de “si tuvierais fe como un grano de mostaza…” No tenemos más que mirar cuánto hemos pedido a Dios, cuánto hemos recibido de Dios, y cuán poco nos volvemos a él para darle gracias. Al final, después de todo, ¿no habrá sido la fortuna, la habilidad propia, nuestro esfuerzo personal, la suerte de haber encontrado un buen profesional…? ¿No será un poco ridículo proclamar la gloria de Dios por mi curación, o por mi salud…?

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Una respuesta a Los otros nueve, ¿dónde están?

  1. Fernando dijo:

    Gracias SEÑOR por el don de la FE y por el regalo de esta PALABRA, que ha hecho que mi corazón sienta el AMOR que me regalas cada día y las pocas veces que te doy gracias por el.
    Gracias a los hermanos que nos ayudan con esta catequesis.

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