Santa María, madre de Dios

Un año nuevo, una etapa nueva, un nuevo comienzo… son siempre un estímulo para el cambio. El pasado ya no está. El 2018 se fue con lo bueno y lo malo. Y el Señor nos concede un tiempo nuevo, sin estrenar. Un libro por escribir. Y nadie lo escribirá por mí, pues es mi libro de la vida. Pero se nos ha dado un Madre cuya mano estará siempre tendida, y una comunidad a nuestro alcance. No caminamos solos, por supuesto. Nos acompaña también el Enmanuel, el Dios-con-nosotros que se nos ha revelado en estos días de la Navidad. Es un gozo grande saber que se puede recomenzar, que se puede volver a intentar recorrer un camino de encuentro con Jesús y su Espíritu. ¡Quien sabe si este 2019 puede ser el de nuestro éxito mayor en esta empresa! Damos gracias a Dios por lo que terminó y, sobre todo, por lo que comienza. Y pongámonos bajo la bendición que hoy nos ofrece Dios. Inclinémonos ante él y pidámosle que estas palabras, reveladas por él mismo, se conviertan hoy en una realidad en nosotros:

“El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro hacia ti
y te conceda su favor.
El Señor te muestre su rostro
y te conceda la paz”

¡Feliz Año 2019!

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