PASCUA 2016

pascua_2016Hoy, miércoles santo, el ritmo de la preparación de la Pascua por parte de la comunidad de Oka es frenético. Son ya muchas las cosas que se han hecho hasta el momento, y hemos tenido la oportunidad de vivir esta preparación el Señor. Como en el evangelio, cuando él envió a algunos de sus discípulos por delante, para que le preparasen el lugar. De este modo, todo está siendo dispuesto para hacer posible la Pascua de Jesús. Y él nos espera. Con ansia desea celebrar esta Pascua con nosotros. Oramos juntos desde hoy para que nuestra esperanza no se vea defraudada.

Como cada año, intentaremos redactar una especie de diario que permita a quienes no pueden estar presentes físicamente unirse de alguna manera a nuestro encuentro con el Señor. Os invitamos a formar parte así de este pueblo, convocado a vivir los misterios de la entrega, la muerte y la resurrección del Señor. A quienes vengáis a Baratze, os esperamos mañana a partir de las cinco de la tarde. ¡Buena Pascua a todos!

Ya vamos llegando. Todos llegamos con mucha ilusión. Seguro que viviremos una experiencia inolvidable. La sala está preciosa. En la carpeta de las fotografías podréis ver las fotos que podemos compartir, y que ayudarán a sentirse “como en Baratze”.

Fotografías

Esto está ya en marcha. Impresionante ver la sala tan llena. Hacia las seis de la tarde, tal como estaba previsto, nos hemos reunido y hemos comenzado la Pascua. Hay hermanos venidos de Torrijos, Madrid, Cataluña, de Miranda de Ebro, de Cantabria, de Gipuzkoa, de Navarra, y de Bizkaia. Superamos los ciento cincuenta. Y es una gozada vernos todos juntos, y ver la sencillez y el entusiasmo con el que venimos.

Hemos cantado y nos hemos dispuesto a la primera enseñanza.”He deseado ardientemente celebrar esta Pascua con vosotros”. El ambiente de escucha  ha sido, como siempre, excepcional. Sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de gente más jovencita que puebla las primeras filas. Que el Señor ponga en el corazón de cada uno la palabra concreta que ha querido decirle, para que de verdad podamos todos participar de la Pascua. Enseñanza de Jueves Santo: “He deseado ardientemente celebrar esta Pascua con vosotros”

Tras un tiempo de descanso, sobre todo porque ha habido que retocar toda la escenografía de la sala, hemos vuelto a ella para celebrar la Cena del Señor, presidida por Samuel Flores. Una Eucaristía ungida en todos los detalles. Especialmente ha sido ungido el momento de ponernos unos a los pies de los otros para decirnos mutuamente que nos tenemos al servicio, como nos quiere el Señor. Las familias reunidas, los padres con los hijos y viceversa; los hermanos con sus hermanos -y viceversa, claro-; los amigos con sus amigos, y después unos con otros. Ha habido un ambiente fraterno, y hemos obedecido a lo que Jesús nos pedía que hiciéramos. Resumiendo, ha sido un momento muy especial y ungido. Homilía de la Eucaristía de Jueves Santo

El resto de la Cena del Señor, como en otros años, con el colorido y participación de otras veces. Y al terminar, la procesión con el Santísimo, reservado para la comunión de mañana y para que podamos hacer la vela durante todo el tiempo que el Señor esté allí. Hay turnos establecidos, y también libertad para hacerse presente en cualquier momento si uno no ha sido apuntado antes.

Ahora, la cena. Nos espera la Hora Santa. La Hora Santa ha tenido dos partes. La primera ha sido el visionado de la película de Mel Gibson “La Pasión” en la parte correspondiente a la oración del huerto, el prendimineto y el juicio en el Sanedrín. La hemos seguido en un silencio profundo. La segunda parte se ha completado con un rato de oración participada. Se nota en el ambiente que hay ganas de vivir de verdad esta Pascua. Le damos gracias al Señor por este primer día y nos despedimos hasta mañana. Sigue la vela ante el Santísimo, que, como hemos dicho antes, será ininterrumpida hasta la celebración de la muerte del Señor. Buenas noches.

VIERNES SANTO

Ya estamos dispuestos. Es una pequeña marea humana, reunida en torno a la cruz del Señor. Nos disponemos a vivir la GRACIA del Viernes Santo. Acompañamos a Jesús en el itinerario de su Via Crucis. Que nos sienta amigos, cercanos, dándole ánimos…. A fin de cuentas, es por nosotros por quienes da la vida, es por mí que se entrega y muere. Que sea bendito su nombre desde el primer momento del día.

Un  detalle de ayer. En el lavatorio de los pies, el gesto que hicimos consistió en lo siguiente. Cada familia, cada grupo de amigos, cada grupo de hermanos, se buscaban para tener este gesto: uno se arrodillaba a los pies de otro y, tomándole la mano, le decía: “Aquí estoy, para servirte”. Luego le tocaba al otro. Así hicieron padres con sus hijos, e hijos con sus padres. Fue un gesto de ponerse unos ante otros con la actitud misma de Jesús, siguiendo su ejemplo, haciendo lo que él hizo y nos mandó hacer. Ser servidores de los demás, estar al servicio de los otros, es repetir el gesto de Jesús que dice: “estoy entre vosotros como el que sirve”.

Comienza la mañana con la proyección del resto de la Pasión de Mel Gibson. Con toda su dureza, con toda su crudeza, pero también con todo su realismo. Algo muy parecido a esto es lo que pasó. No debemos avergonzarnos de verlo, ni asustarnos de tanta crueldad. A fin de cuentas fuimos nosotros quienes, con nuestro pecado, le hicimos soportar este tormento. A fin de cuentas, “murió por mí”.

Impresionante el momento que hemos vivido esta mañana. La proyección de La Pasión ha sido en un ambiente de oración. Eso se sabe, porque el lugar está ungido, porque se puede orar con paz. Al finalizar, hemos mantenido la oración con cantos: “En la cruz moriste por amor”, “Te bendeciré…”

Nos concedemos un pequeño descanso antes de la enseñanza. No dejéis de ver la película, si podéis hacerlo. Además, os hemos puesto una carpeta más,  que vais a poder acceder. En ella encontraréis los cantos, por lo menos algunos. Con ellos podréis también orar, como lo hacemos nosotros aquí.

Carpeta de cantos

La enseñanza se ha centrado sobre el tema “Misericordia quiero y no sacrificios”. La ha comenzado Josune, explicando el mural que nos preside. Son dos grandes ruedas. Las dos ruedas Una, la de la derecha, está toda centrada sobre el yo. Se trata de cumplir la ley. La otra, la de la izquierda, es la del Don. Se trata de la que nos permite una vuelta al Señor mediante la conversión. La segunda parte se ha centrado directamente sobre el tema, explicando el significado de “Misericordia quiero y no sacrificios”. Se nos ha hablado del corazón de piedra, incapaz de compadecerse, y de ser, en consecuencia, misericordioso. Jesús lo tiene que curar en esta “hospital de campaña” que es la Pascua. Es lo que pedimos a Jesús. Misericordia quiero y no sacrificios

Son las 19,05. En este momento acabamos la celebración de la Muerte del Señor. Ha sido una celebración larga, porque es que, entre otras cosas, somos muchos, y es mucho también lo que tenemos que celebrar, muchos y ricos los ritos que componen esta celebración. La participación ha sido muy destacada, sobre todo la de muchos jóvenes: en la adoración de la cruz, en la oración de los fieles, en los cantos…. Tenemos que dar muchas gracias por poder vivir estos momentos y por poder permitir que Jesús pase con su salvación para todos nosotros. La celebración ha sido presidida por Jon Rojas. Recogemos también aquí sus palabras en la homilía. Homilía de Viernes Santo

Nos queda el tiempo de las confesiones y los grupos, que va a iniciarse en seguida. Ahora sí que el Señor se va a mover en este “hospital de campaña” perdonando, curando, animando, dando vida. Le damos gloria por acogernos a los pies de su cruz y por darnos, a través de los sacerdotes, su perdón sacramental que renueva nuestras vidas. Miramos agradecidos, y adoramos “el árbol de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo”.

Son las 00,15 de la madrugada. Acabamos de terminar hace unos pocos minutos la Adoración de la Cruz. Primero un montaje con el título “Adoración de la Cruz 2016”. Precioso, y con una hermosa canción en su final, de la que se nos ha quedado grabado el estribillo: “Y todo el pueblo dice AMEN”. A partir de ahí ha comenzado la oración del grupo. Al final, casi hora y media. Esto es como un milagro. Después de un día comprimido, aún quedaban fuerzas para esto. Y, como colofón, una preciosa palabra dirigida a quién sabe qué corazón…. aunque, a buen seguro, somos muchos los que nos sentimos aludidos. Tal vez también alguno de los que nos seguís desde vuestras casas. Así que, para terminar la jornada, dejamos una copia de la misma. Todo lo puedo en mi cruz (corregido)

 SÁBADO SANTO

Ha amanecido un día radiante, con un sol primaveral que calienta los campos y también los corazones. ¡Qué gusto disfrutar de su calor! Es como un preludio de la luz y la gracia que nos aguarda en la resurrección del Señor.

Pero vayamos por partes. Aún estamos en el sábado santo, en el que Jesús reposa en su sepulcro. Hombre de verdad, hombre con todas las consecuencias, encarnación real. Despojado de su condición, asume, con todas las consecuencias, la nuestra, la de un esclavo. Y se humilla hasta el punto de pasar por la experiencia de la muerte, “y una muerte de cruz”.

El día ha comenzado con unos laudes gozosos. Después de la invitación que ha hecho Josune a ser “experiencia de Renovación Carismática”, y después de ensayar el canto nuevo de alabanza (Quiero bendecir tu nombre), los laudes han sido una gozada, una experiencia del paso de Jesús, un “ensayo” de lo que nos concederá vivir esta noche cuando celebremos su resurrección gloriosa. Damos gloria al Señor.

La enseñanza, con el tema “La mies es mucha, pero los obreros pocos”, ha sido desarrollada, como ayer entre Josune y Lázaro. Jesús envía a sus discípulos a anunciar su mensaje a todos los habitantes de la tierra. Hay una tarea que hacer, antes de que la mies se pierda en los campos. La mies es mucha, y los obreros pocos

La tarde está dando mucho de sí. Son las ocho, la hora en la que estaba anunciado el inicio de una galerna. Y la verdad es que ha llegado puntual. El viento es más que significativo. Esperemos que se calme un poco para la hora de la liturgia del fuego, si no, tendremos que hacerlo con linternas, o con las luces de los móviles -Dios no lo quiera!-.

La primera parte de la tarde ha consistido en el ensayo de cantos, un aleluya nuevo y otro de los de antes, que las chicas se han empeñado en decir que cantábamos mal los chicos… ¡Bueno….! Aunque es posible que tuvieran un poco más de alguna razón. En fin, parece que la sangre no ha llegado al río, y ya nos hemos puesto de acuerdo. Veremos a la noche en la Vigilia Pascual.

Luego han venido las confesiones. Como faltaban seis grupos, las hemos comenzado a las 5,15. Y para las 7,30 las hemos terminado. ¡Con eso de que hemos dicho que tres minutos para decir pecados daban mucho de sí….! Bueno, como siempre, un regalo del Señor.

Ahora, a las 8,15 hemos quedado para hacer oración de intercesión y sanación por la asamblea. Nos quedará luego la cena y la celebración de la Vigilia. Y como esta noche va a ser especialmente corta, veremos en qué momento podemos añadir los comentarios y los archivos que nos faltan. Pero lo haremos, Dios mediante.

A las 8,00 hemos quedado para una puesta en común. Ha tenido que ser cronometrada. Alguno de los grupos se ha pasado un poquito, pero hemos sido formalísimos. De este modo hemos recogido lo mejor de la acampada. Y luego nos quedaba antes de la cena la oración de intercesión y sanación. La hemos hecho con toda la asamblea. Ha sido un momento de bendición.

La cena es el penúltimo peldaño. Y ha sido, como de costumbre, buenísima. Y ahora nos queda la celebración de la resurrección del Señor. Va a ser toda una novedad. Está lloviendo a chuzos y no va a poder ser hacer la liturgia del fuego en la calle. Por otra parte, con una asamblea de más de 150 personas, difícil encontrar un lugar donde todos podamos estar presentes. Como mínimo nos quedamos sin procesión. Veremos. Las improvisaciones del Señor suelen ser buenas por naturaleza. A ver cómo sale la de esta noche.

Fin de fiesta. ¡Espectacular! ¡Qué alegría! Es una asamblea feliz que tiene luz en los ojos y gozo en el corazón. ¡Jesús ha resucitado! ¡Aleluya!!!!!!!!!!!!!! Ha sido cuna celebración realmente gozosa. Homilía Eucaristía Pascual. La novedad es que no hemos podido hacer la liturgia de la luz como en otras ocasiones. Nos hemos tenido que refugiar como hemos podido en aterpe de la entrada. Pero todo ha sido bueno y gozoso. Los aleluyas, los cantos, la luz lo ha inundado todo. Una vez más el Señor ha sido fiel hasta el final. ¡Gloria al Señor! ¡Aleluya!