Efusión del Espíritu

El día 2 de junio del 2013 hemos tenido un Retiro de Efusión para los grupos de Portugalete, a los que se unen algunos hermanos de Bilbao, y Amorebieta. Nos hemos reunido en la Casa de Espiritualidad de Larrea 59 personas, entre los que recibían por primera vez la efusión y los que acompañábamos a los hermanos en este acontecimiento Al rededor de 50 hermanos han recibido, pues, la Efiusión del Espíritu en una jornada realmente bella por la profundidad de las vivencias y por la alegría que hemos experimentado juntos.

Llevamos realizando el Seminario de las Siete Semanas ambos grupos de manera separada, en Amorebieta los martes y en Portugalete los miércoles. La mayor parte de los hermanos pertenecen a este segundo grupo. Pero para todos ha sido un acontecimiento vivir juntos de nuevo esta experiencia. Hemos dado inicio al retiro hacia las 10,30 de la mañana con una Eucaristía en la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. El ambiente de oración y alabanza, así como la palabra escuchada, nos han predispuesto para el resto de la mañana. Al finalizar la Eucaristía hemos accedido a la sala de reuniones y allí hemos tenido un amplio tiempo de enseñanza. Lo hemos comenzado con el video preparado por los hermanos de Navarra sobre el Espíritu Santo. Una preciosidad, una joya, nueva cada vez que la vemos. A continuación hemos tenido la enseñanza sobre el significado de la Efusión del Espíritu. Así se ha ido predisponiendo el corazón de cada hermana y hermano a pedirlo de verdad a Dios. Finalizábamos este acto con un largo rato de oración de sanación y, a continuación, la Efusión. Ha resultado un acto profundamente emotivo. El Señor ha vuelto a sorprendernos porque se ha derramado una una fuerza impresionante, y así nos lo han expresado los hermanos que han recibido este don. Su alegría, su gozo interior, sus abrazos, sus lágrimas nacidas de la dulzura del encuentro… todo se ha fundido en un canto de alabanza a Dios por sus maravillas en nosotros.

Con la comida fraterna en la misma Casa de Espiritualidad hemos dado por terminado este entrañable acto que, continuará, sin duda, en los testimonios que recibiremos a lo largo de las tres semanas que aún nos quedan.

¡Gloria al Señor!

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